“Una vida de continua alabanza a Dios”
“Bendeciré a Jehová en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1).
¿Ofrecería usted una alabanza tan incondicional a Dios? ¿Podría usted alguna vez decir eso? ¿Alaba usted al Señor aunque tenga mala salud, esté en serias dificultades financieras o tenga problemas familiares? Es casi increíble que una persona sensible afirmara algo como esto.
Y aun así David lo hizo aunque conocía muy bien los problemas. Él no solamente tenía a los filisteos persiguiéndolo porque había matado a Goliat, sino también tenía que soportar la envidia y el odio del rey Saúl. El rey Saúl trató de matarlo en varias ocasiones y lo perseguía sin misericordia, así que David no tenía paz. David perdió varios hijos; uno de ellos siendo un bebé, los demás cuando eran adultos.
David también conocía muy bien la tentación y el pecado. Él cayó bajo pecados de orgullo, adulterio, mentira y asesinato, para mencionar sólo algunos. Lea 1 y 2 de Samuel si usted está interesado en más detalles acerca de la vida de este rey de Israel quien fue a la vez santo y pecador.
¿Cómo pudo él, bajo las circunstancias de su vida, decir: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo”? ¿Cómo pudo David levantarse del pecado y de la desgracia hasta la victoria y la grandeza? La respuesta se encuentra en el texto de hoy. Resalta que Jesús es el Fortificador.
Fortificar significa fortalecer. Si te encuentras débil e indefenso, en necesidad de fortaleza y ayuda, entonces acude a Jesús. No encontramos fuerzas en nosotros mismos, tampoco en el mundo, sino en Jesucristo. Gemimos de dolor por nuestros pecados, por nuestra culpa y por nuestros errores. Jesús perdona nuestros pecados, quita nuestra culpa, corrige nuestros errores y nos da la habilidad para enfrentar la vida, la muerte y la eternidad.
David era muy realista en su fe. Él escribió en Salmo 34:18,19: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová.” ¡Crea y regocíjese en Jesús su Fortificador!
Jesús, gracias por la fe y la fortaleza que me das para enfrentar la vida, haz que la alabanza este de continuo en mi boca. Amén.
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Cristianismo Conforme a las Escrituras












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