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Viviendo por Sus Promesas – 3

Viviendo por Sus Promesas   

 

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“Siempre te ayudaré.” Isaías 41:10.

 

La promesa de ayer nos aseguraba fortaleza para lo que tenemos que hacer, pero esta promesa nos garantiza ayuda en los casos en los que no podemos actuar solos. El Señor dice: “Siempre te ayudaré.” La fortaleza interior es suplementada con ayuda exterior. Dios puede levantarnos aliados en nuestra guerra si pareciera bueno a Sus ojos; y aun si no nos enviara ayuda humana, Él mismo estará a nuestro lado, y esto es todavía mejor. “Nuestro Augusto Aliado” es mejor que legiones de ayudadores mortales. Su ayuda es oportuna: es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Su ayuda es muy sabia: Él sabe cómo dar a cada hombre una ayuda idónea y adecuada para él. Su ayuda es sumamente eficaz; en cambio la ayuda del hombre es vana. Su ayuda es más que ayuda, pues Él soporta toda la carga, y suministra toda la ayuda. “El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.” Debido a que Él ya ha sido nuestra ayuda, tenemos confianza en Él para el presente y para el futuro. Nuestra oración es: “Jehová, sé tú mi ayudador.” Nuestra experiencia es: “el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad.” Nuestra esperanza es: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?” Y nuestro cántico pronto será: “Tú, Jehová, me ayudaste.”

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© C. H. Spurgeon
 

Cristianismo Conforme a las Escrituras

Un comentario
hector18

Que triste seria nuestra vida si no tuvieramos las promesas de Dios escritas en nuestros corazones, viviriamos trantando de ganar la salvacion con nuestras obras, intentando vivir la vida perfecta de Cristo en vano, que triste desesperacion e incertidumbre al tener que esperar al ultimo dia de nuestras vidas para saber si fui salvo, que desventura esa de tratar de cumplir algo que no podemos. Pero gracias a Dios que la salvacion es un regalo, un don que solo viene de su mano, esas manos llenas de gracia para perdonrar, transformar y usar a pecadores que merecen el infierno. Benditas esas promesas que dan seguridad, que santifican, que esfuerzan nuestra alma en el buen obrar, porque todo lo tenemos en Cristo y nosotros todos somos de Él.

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