“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” Mateo 6:26
La naturaleza es un gran libro abierto a través del cual, Dios nos enseña grandes verdades del mundo espiritual. La perla de hoy encierra tres maravillosas enseñanzas: En primer lugar, que el hombre es infinitamente superior a los animales. El hombre no es meramente un animal pensante, un mamífero de orden superior o un bípedo implume, como enseña la Biología; tampoco es un saco de 9 hoyos como decía Buda ni mucho menos un conjunto altamente organizado de átomos que realizan funciones mecánicas, como propone la Química.
¿No valéis vosotros mucho más que las aves? El hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios, y por más que la sociedad protectora de animales quiera igualar al hombre con los animales, la Biblia establece una distancia insalvable entre ambos. En días pasados al presidente Barack Obama se le acusó de maltratar a los animales porque se espantó una mosca en una entrevista por televisión. Eso es un desbalance ridículo que debemos evitar. El hombre no está al mismo nivel que el resto de las criaturas por haber sido hecho a la imagen de Dios.
En segundo lugar, el texto nos enseña el cuidado providencial de Dios para toda su creación. Si Él cuida de las aves, seres inferiores, y a ninguna de ellas falta su alimento, ¿cuánto no más cuidará de nosotros, que hemos sido comprado a precio de sangre? Nunca hemos visto una huelga de pájaros porque no se les alimenta ni hemos visto un suicidio masivo de aves por falta de gusanos El Dios que ha creado el universo cuida personalmente de cada una de sus criaturas, proveyéndoles de alimentos abundantemente y a tiempo; y si eso Dios lo hace con las aves, ¿No lo hará con nosotros, sus hijos? ¡Oh, hombres de poca fe!
En tercer lugar, la perla de hoy nos motiva a que sigamos confiando en Dios, es una llamada a la conciencia para que nos despojemos de toda duda y confiemos plenamente en que el Dios que cuida las aves, también cuidará de ti, como cantan las letras de himno. Esperemos en Dios, confiemos en su bondad, en su sabiduría y sus buenas intenciones para con nosotros. Él nunca ha faltado a ninguna de sus promesas; ninguna de sus palabras ha caído en tierra, Dios nunca nos fallará. Recordemos las palabras de Cristo en Mateo 24:35: “El cielo y la tierra pasaran, pero mis palabras no pasarán”. Amén
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© Reynaldo Perez












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