“…en Cristo… en quien también fuimos hechos herederos, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros, los que primeramente esperábamos en el Mesías; en Él también vosotros, habiendo oído la palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo prometido, que es arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión, para alabanza de su gloria…”
Efesios 1:10-14 BTX
La cuestión de la seguridad es trascendental para los seres humanos. Piense, todos buscamos y trabajamos la vida entera para garantizarnos bienestar, placer, legado para nuestros hijos u otros familiares. Aun así, llegan momentos en nuestra existencia en donde la duda, la inestabilidad, la inseguridad generada por cosas que se van de nuestro control nos laceran y crean una sensación molesta de insuficiencia.
¡La verdad es que somos insuficientes! Una prueba de ello es que no podemos cumplir con todo lo que nos proponemos; no todas las metas de nuestro paso por esta realidad llegan a feliz término; existen cosas que exceden nuestras posibilidades.
¿Nuestro mayor problema? La muerte y la eternidad.
Ante esto, Pablo inspirado por Dios ofrece una certeza, una confianza, una garantía que nos deja anonadados. Convence de que absolutamente no depende de nosotros sino del Dios Trino, esto que con tanto ahínco deseamos, vida y eternidad.
Asegura que fuimos predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. Si entendemos bien, desde antes de nuestro existir teníamos trazado nuestro propósito, fuimos predestinados
para lo que debíamos ser y hacer a fin de que seamos para alabanza de su gloria. Nosotros los gentiles no éramos de la nación de Dios, Israel; sin embargo, en Él también vosotros (gentiles), habiendo oído la palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo prometido. Se nos hizo parte de esta herencia, por el evangelio de Cristo que creímos, por la obra de GRACIA de Jesús que se nos regaló, por la salvación que se nos imputó, somos eternos para bien. Ahora estamos completamente seguros y la indemnidad de esto la ofrece Dios en sí mismo habitando en nosotros, sellados con su Espíritu tenemos la GARANTÍA (arras de nuestra herencia) que nada ni nadie puede cambiar, el final de nuestra historia; somos salvos y eternos, hechos coherederos con Cristo y parte del Israel de Dios. Lo cual nos motiva a vivir una vida santa y agradable a Él, cosa que también nos regaló; nos libró de la opresión del pecado santific
ándonos más cada día hasta que seamos glorificados cuando Él vuelva.
¿No ofrece esto descanso? ¿No consuela tú corazón saber que DIOS habita en ti y está al control?
Nuestra redención está GARANTIZADA…en CRISTO…BENDICIONES
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA












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