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“Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo”, Colosenses 1:11.
Al frente de mi edificio se construye uno nuevo y es interesante ver cómo, poco a poco, va tomando forma. Una de las cosas que más me ha llamado la atención en este proceso es ver cómo en este caso, y en otros, se necesitan grandes grúas para la construcción.
El tamaño de estas grúas es impresionante. Se pueden ver desde muy lejos o incluso desde un avión en vuelo, ya que para levantar piedras, piezas de metal, o bloques de cemento se necesita un enorme contrapeso.
De igual manera, hay cosas en la vida que, para lograrlas, requieren una gran fuerza. Quizá lo primero que se nos viene a la mente es pensar en los grandes logros de la humanidad, las hazañas bélicas de la historia, o los avances en el mundo de la ciencia y la tecnología. O a nivel personal, los logros y metas alcanzadas en áreas profesionales, educativas, o atléticas.
Sin embargo, también se necesita una fuerza verdadera y poderosa para otras cosas con las que luchamos diariamente. De hecho, el versículo de hoy nos habla de estar fortalecidos con todo poder para obtener toda perseverancia y paciencia.
Si somos honestos podemos reconocer que se necesita una fuerza casi sobrenatural para que tú y yo progresemos en áreas como nuestra paciencia y perseverancia. Las presiones y los problemas diarios nos llevan a desesperarnos y frustrarnos fácilmente no solo con los demás, sino también con nosotros mismos.
No es fácil hacer cambios profundos en nuestra vida, especialmente en nuestro carácter. Para eso necesitamos humillarnos y reconocer nuestras limitaciones. Sin embargo, necesitamos algo más profundo que simplemente mejorar: necesitamos nacer de nuevo, con una nueva naturaleza y nuevos afectos
Las buenas noticias para ti y para mí son que, al reconocer que necesitamos de una fuerza externa obrando en nuestro favor, podemos mirar a la obra de nuestro Señor Jesucristo en nosotros. Podemos poner nuestra esperanza y confianza en Él para experimentar su poder obrando en nuestras vidas al rendirnos continua y gozosamente a Él. “Con este fin también trabajo, esforzándome según Su poder que obra poderosamente en mí” (v. 29).
Esto nos lleva a vivir “con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz” (v. 11-12).
Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.
©Juan Marcos Gómez,
Coalición por el Evangelio












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