“Palabras para nuestros abuelos”
“Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres”. Proverbios 17:6
En este tiempo se hace mucho énfasis en el concepto de la maternidad y la paternidad, pero se habla muy poco acerca de la “abuelidad”, es decir, la condición de ser abuelo; un gran privilegio que Dios concede a muchas personas, y que quizás no todos saben apreciar en su justa dimensión. Ser abuelos es como una segunda oportunidad que Dios nos regala para que volvamos a ser padres, y para que evitemos reproducir en nuestros nietos algunos errores que cometimos en la crianza de nuestros hijos, ya sea por inexperiencia, inmadurez, dejadez o desconocimiento.
La perla de hoy nos da una visión hermosa de lo que significa ser abuelo: “Corona de los viejos son los nietos…” Los nietos vienen a ser como una corona de laurel ganada en la lucha incansable de la vida. Cuando el ocaso de nuestra existencia se acerca, y la nieve de los años se cierne como plata en nuestros cabellos, los nietos son esas coronas preciosas que nos hacen sentir como verdaderos reyes. Ellos nos rodean de felicidad con ese amor sincero que fluye naturalmente de sus corazones infantiles. Los nietos pasan a ser como una especie de oasis en medio del desierto crespuscular de la vida, y con ellos los ancianos aprenden a redescubrir el significado de la palabra amor.
Ese es un vínculo que va más allá del legado de la sangre; es la unión entre dos generaciones distintas que deja una huella emocional permanente. No hay nada más satisfactorio que haber sido nieto, y después convertirse en abuelo. La llegada de esas criaturitas llamadas “nietos” reformulan la relación entre los padres y los hijos. Si antes era maravilloso ser sólo padre, ahora, con la llegada de esos nuevos miembros de la familia, la satisfacción de ser padre del padre, o madre de la madre se ve incrementada indeciblemente. Ser abuelo es una etapa vital en el ciclo de la vida en la cual podemos enriquecernos como seres humanos, limar asperezas con nuestros hijos, y estrechar profundamente los lazos familiares.
Mediante la relación abuelo-padre-nieto se conforma una trama generacional en la que cada cual tiene que definir un papel específico. Y aunque en el esquema actual de la sociedad los abuelos han sido relegados a un segundo plano y casi ignorados, la verdad es que, de acuerdo a las Escrituras, los abuelos tienen el potencial de influir poderosamente en el alma de los nietos. Loida dejó su impronta espiritual en su nieto Timoteo, y de seguro que Rut dejó su legado moral en la vida de David. Se ha demostrado que a mayor nivel de participación de los abuelos en la atención de los niños, su bienestar psíquico es mucho más fuerte. Además de que el apoyo emocional y psicológico que los abuelos prestan a sus nietos, revierte también de forma positiva en ellos. Los abuelos se alzan como figuras significativas y preponderantes, y por tanto, hay que darles su lugar en la participación activa de la crianza de nuestros hijos. Y para aquellos que son abuelos: ¡A disfrutar de esos nietos en esta etapa hermosa de la vida! Amén
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— © Reynaldo Perez
Cristianismo Conforme a las Escrituras












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