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“Dios otra vez fija un día: Hoy”, Hebreos 4:7a.
¡Cómo nos cuesta vivir en el momento! Vivimos emocionalmente atados al pasado o al futuro, pero no al presente. En nuestro afán por el mañana o las quejas por el ayer, fácilmente perdemos nuestra atención del momento. Ignoramos las situaciones y personas que nos rodean, siendo cegados también a la obra de Dios en nosotros a través de cada una de ellas.
Ante esta realidad, el autor de Hebreos nos recuerda que “Dios otra vez fija un día: Hoy”, y que no podemos vivir del “maná espiritual” del día de ayer, o esperar nutrirnos hoy con la comida espiritual de mañana.
Muchas veces pensamos que si tan solo tuviéramos esto o aquello seríamos felices, completos y seguros. Esta realidad no solo la observamos en el plano material, sino también en el espiritual. Pensamos que si tuviéramos este o aquel don, o si no tuviéramos este o aquel impedimento, podríamos servir mejor a otros, tendríamos menos distracciones, y podríamos enfocarnos en lo que creemos que necesitamos para crecer espiritualmente.
En otras palabras, seguimos pensando que sabemos mejor que nadie lo que necesitamos o no, y preferimos hacer nuestra propia voluntad para crear el mundo ideal en donde no tengamos que depender tanto de Dios. Pero es necesario que despertemos a la realidad de nuestra necesidad y provisión de Dios en el evangelio, para encontrar en Jesús nuestra salvación.
Las buenas noticias para ti y para mi son que, gracias a la obra de Cristo a nuestro favor y en nuestro lugar, podemos reconocer que no solo somos llamados a vivir en el momento actual, sino también a abrazar la obra del Padre diariamente. Somos llamados a rendirnos gozosamente a Él, y reconocer otra vez su amorosa dirección en nuestras vidas.
© Juan Marcos Gómez












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