EvangelioCuba God

Noticias, doctrina y recursos cristianos desde Cuba para el mundo.

Obra Mediadora!!!

[TABS_R id=1412]

“…Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta…”

                                             Filemón v 18.

 

La carta a Filemón es una intercesión que hace el apóstol Pablo ante un amo de esclavos (Filemón) a favor de un esclavo propiedad de este (Onésimo), que había escapado de su amo, no sabemos por cual razón. Las leyes del Imperio eran severas en estos casos. Legalmente Filemón podía dar muerte al fugitivo o tratarlo misericordiosamente y perdonarle la vida marcándole la frente con un hierro candente con la letra F (por Fugitivus).

El perjuicio que la deserción de Onésimo podía haber causado a Filemón era quizás muy alto. Aun así pablo está dispuesto a pagar. Lo curioso es que Pablo estaba preso en Roma, sin recursos (las iglesias le ayudaban Fil. 4:18). Quizás ya Filemón había recibido de Pablo más que suficiente v19. El caso es que este drama del primer siglo de la iglesia ilustra el Evangelio.

Por el hecho de ser el Creador, Dios es el amo de todos los seres vivientes. Eso incluye a los seres humanos, aunque la mayoría no lo reconozca de esa manera. La estrepitosa caída en el Edén alienó a la raza de Dios. Comenzando con Adán el instinto natural del hombre es huir de su amo-Creador. Por esa razón, la severa ley de Dios decreta condenación.

En busca de esos fugitivos el Amo del mundo envió a su propio Hijo. No para condenarlos a muerte, sino para perdonarlos y restaurarlos a una relación personal con Él, lo cual era su propósito original; no para marcarlos en la frente con un hierro ardiente, avergonzándoles para siempre, sino para marcarlos con el Espíritu Santo como propiedad suya, dándoles la gloria eterna. El Hijo de Dios estuvo dispuesto a pagar todo el daño que le causamos a Dios, manchando su Nombre y empañando su gloria. El pago fue todo lo que tenía, y lo dio. Derramó su vida hasta la muerte, para efectuar el pago de nuestra deuda. Ahora los fugitivos que regresan a su Amo, hallan aceptación y perdón plenos, en virtud de aquel pago supremo de valor infinito.  

No sabemos lo que Filemón hizo con Onésimo, pero si sabemos lo que Dios ha hecho con nosotros. ¡Gracias a Jesús por su obra mediadora!

 

 

 

Equipo de Trabajo: Mi Devocional Diario

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.