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No temas; cree solamente”

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“Estaba hablando aún Jairo, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva”.  Lucas 8:49-50

 

Amados, quizás muy pocos de nosotros, gracias a las misericordias de Dios, hemos tenido que pasar por la amarga experiencia de ver cómo una hija o hijo único yace a punto de morir en su camita infantil, ante nuestra impotencia, a la tierna edad de doce añitos (Lc 8:42). Eso debió ser desgarrador para el corazón de un padre tan amoroso, entregado y responsable como Jairo, prominente entre los judíos, hombre noble, temeroso de Dios, que supo depositar su confianza plena en el Señor Jesucristo. Frente a una enfermedad que consumía mortalmente a su hija, Jairo había echado mano a todos los recursos que tenía disponibles, pero todo había resultado inútil; agotadas todas las opciones sin ningún tipo de progreso, decidió visitar a Jesús para compartir la angustia que oprimía su alma.

Nos dicen las Escrituras que: “entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo…” (Lc 8:41-42). Observen cómo Jairo, siendo un principal, no le importó su elevada posición, y ante la vista de todos se postró humildemente a los pies Jesús y siendo un hombre de mucha influencia, acostumbrado a ejercer liderazgo entre muchos, ahora rogaba encarecidamente al Señor que, por favor, entrara a su casa, porque su hija yacía moribunda en cama. Jairo estaba literalmente destruido; el infortunio había tocado la puerta de su hogar, la muerte rondaba con su hoz dispuesta y las notas fúnebres de la partida inminente de su única hija, su angelito amado, estaban a punto de sonar; todo lo que él alcanzaba a ver a su alrededor eran densos nubarrones de aflicción, desesperación, temor e incertidumbre; el panorama se cernía gris y oscuro ante sus tristes ojos.

Y no bien acababa Jairo de comunicar a Cristo la terrible situación por la que atravesaba, cuando, de repente, llegó la gota que derramó el vaso; un siervo de su casa vino con la infausta y trágica noticia: ”… Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro” (Lc 8:49). Jairo sintió en ese momento como si el mundo entero se desplomara sobre él; comenzó a temblar, como si alguien le hubiese sacado los tornillos que sostenían sus rodillas; él se sintió literalmente morir, viendo cómo el último suspiro de la esperanza que albergaba se esfumaba delante sus ojos. Alguien había sacado de debajo de sus pies la alfombra en que estaba parado, y ahora todo estaba irrevocablemente perdido; pero qué consolador fue para él escuchar de los labios del Divino Maestro las hermosas y vivificantes palabras: “No temas, cree solamente” (Mr 5:36); Jesús sabía lo que tenía que hacer.

Amado mío, puede que tu situación actual no sea muy diferente a la de nuestro hermano Jairo. Es posible que todos tus planes hayan salido mal; que todas las puertas se te hayan cerrado; que el panorama luzca amenazante y desolador ante tu vista, pero no ante la de Dios. Amado mío, puede que los médicos te hayan desahuciado a ti o a uno de los tuyos, y que todo viso de esperanza se haya desvanecido en tu corazón; por eso quiero dejarte en esta mañana, las misma palabras con las que Cristo fortaleció a Jairo ante la trágica muerte de su única hija: “No temas, cree solamente”. La fe es aquel fruto del Espíritu que nos hace aferrarnos a Dios en todo tiempo y circunstancia; no importa lo que nuestros ojos físicos estén viendo, la fe nos eleva por encima de las circunstancias; nos da alas para que volemos al mismo trono de Dios en busca de consuelo, gracia y fortaleza. Jairo creyó y se mantuvo firme en su fe y al final cosechó el buen resultado: su hija le fue devuelta por Jesús, sana y salva. Termino esta meditación de hoy con aquellas sabias palabras de un gran siervo de Dios: “Hacemos muy poco con la fe, pero no podemos hacer absolutamente nada sin ella”. Recuerda siempre: “No temas, cree solamente”. Amén

 

 

 — ©  Reynaldo Perez

Cristianismo Conforme a las Escrituras 

           

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