*“Miedo al fracaso”*
*Pero los hombres que subieron con él dijeron: No podemos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra que recorrimos y exploramos es tierra que se traga a sus habitantes. Todo el pueblo que vimos en medio de ella es gente de gran estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de gigantes. Nosotros éramos, a nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos. (Números 13:31-33)*
Era un momento dorado para los hijos de Israel de aprovechar una de las oportunidades que el Señor estaba poniendo delante de ellos. Después de un largo viaje a través del desierto, habían llegado a la Tierra Prometida. Obedeciendo un mandato del Señor, enviaron espías a explorar el área.
El reporte resultante era parcialmente favorable. Habló de un país fértil; describía una tierra rebozada de leche y miel. Pero el reporte fue también parcialmente desfavorable.
Una mayoría de los exploradores enfatizaban en la ciudad fortificada y en los enemigos formidables que habían visto; tenían miedo. Miedo a pesar de la promesa que el Señor les había hecho. Como declararon Josué y Caleb en un su reporte: “Si Jehová se agrada de nosotros él nos llevará a esta tierra. . . Jehová está con nosotros no los temáis” (Números 14:8,9).
El problema que la mayoría de los exploradores pensaron que enfrentaban en la tierra de Canaán, refleja un problema que surge frecuentemente en la vida de todos los cristianos. El miedo al fracaso es de mucha importancia.
Para estar seguros, los cristianos deben calcular los gastos antes de emprender cualquier aventura. Pero este costo debe ser calculado a la luz de la voluntad del Señor. Si estamos confiados en que estamos haciendo su voluntad, el miedo a los posibles problemas y el miedo a no tener éxito no deberían desanimarnos. Si nos apoyamos completamente en nosotros mismos, tenemos derecho de estar temerosos de los resultados. Pero si estamos haciendo lo que el Señor desea, podemos estar seguros que él estará con nosotros en lo que hagamos.
Esto no elimina la posibilidad de los problemas, pero sí quita la amenaza del fracaso. Los problemas pueden surgir, pero el resultado final y eterno será el éxito, aun si, por un tiempo, experimentamos lo que parece ser un fracaso y una frustración pura. Cuando Cristo está con nosotros, no hay fracasos ni tragedias absolutas. Sabiendo esto, avancemos en la fe y trabajemos usando el tiempo que el Señor nos ha dado.
*Señor, danos el valor para aprovecharnos de las oportunidades que tú pones delante de nosotros, y para no estremecernos ante el temor al fracaso. Amén.*
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Cristianismo Conforme a las Escrituras












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