“Los propósitos de Dios”
“Respondió Jesús a Pedro y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después”. Juan 13:7
Los caminos de Dios son inescrutables e impredecibles para el hombre. Cuando estamos convencidos de que Dios actuará de tal o cual forma, de repente viene Él y nos sorprende, rompiendo todo convencionalismo y afirmando su condición del Dios para el cual no existen imposibilidades. En aquella ocasión en que los discípulos se encontraban en el mar de Galilea, en medio de la oscuridad de la noche, azotados fuertemente por una tormenta y casi a punto de sucumbir, nunca se imaginaron que el Señor podía llegar a ellos caminando sobre las aguas, dándonos a entender con esto, que los recursos disponibles de su gracia, dispuestos en favor de su pueblo, siempre serán mucho más abundantes que nuestras necesidades particulares.
Dios siempre tendrá más que darnos que nosotros qué pedirle. Recordemos aquel milagro de Eliseo a favor de la viuda, el aceite sólo dejó de fluir, cuando ya no había más vasijas para seguir colectando el aceite, en una clara indicación que los recursos de Dios son infinitos con relación a nuestras carencias cotidianas.
Hay situaciones permitidas por Dios, que desde nuestra perspectiva humana son incomprensibles. Todos nosotros nos hemos preguntado en algún momento, ¿por qué Dios permite que suceda tal o cual cosa? A veces cuestionamos a Dios en su accionar, y hasta llegamos a juzgarlo como un mal proceder, pero las palabras de Jesús a Pedro en la perla de hoy nos sirven de mucho consuelo: lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; pero lo entenderás después.
¡Qué bueno que Dios no es un Dios caprichoso! Qué bueno es saber que el Dios sabio ha decretado todas las cosas desde la eternidad pasada, y que dentro de sus planes nada ocurre por casualidad, por improvisación, por emergencia o por ineptitud. Todo ha sido orquestado por Él tan perfectamente, que en el corto o largo plazo todo armoniza de acuerdo a sus divinos propósitos y redundando siempre para la bendición de su pueblo. ¡No hay dios como nuestro Dios! Amén.
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© Reynaldo P.
Cristianismo Conforme a las Escrituras












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