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Libres en Cristo!!!

“…Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios…” Ecl 11:9

Alegría, placer, caminos del corazón… ¿Que viene a tu mente cuando escuchas esas palabras?

Casi por regla general entendemos que estas cosas son un estorbo para la espiritualidad. Muchos de nosotros hemos fijado la idea de que estas cosas solo pueden alejarnos de Dios. Cristianismo para muchos viene a ser sinónimo de rigidez, de falta de libertad. Es como si en esta vida debiéramos pagar el precio para ser aceptados en el juicio final.

Este pasaje nos sorprende. Contiene una mezcla que nos puede dejar por un tiempo evaluando nuestros conceptos. ¿Podemos vivir alegrándonos y tomando placer sin desafiar el juicio de Dios? Parecen incompatibles ambas cosas ¿Verdad?

Esta es la mentira que desde el Edén se  nos está vendiendo. El mismo que hizo caer a Eva y Adán fue el creador de tal estrategia. Allí estaba desde el inicio: ¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Gn 3:1) Un Dios tirano que no se goza en la alegría de sus criaturas.

Si entendemos el cristianismo de esta forma, transmitiremos lo mismo a quienes le comuniquemos el mensaje que hemos creídoRecibirán una imagen distorsionada de Dios. Nosotros mismos viviremos como esclavos, predicando de una libertad que nunca hemos conocido

El predicador nos presenta una perspectiva equilibrada de este asunto. El gozo, la alegría, los deseos del corazón, los anhelos humanos; no siempre tienen que estar en oposición a nuestra vida espiritual. El que nos creó, nos dio también toda cosa buena que podamos necesitar.

Pero al mismo tiempo, no podemos amar al Dios que nos salvó; y vivir violando su carácter sin sentir condenación. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 1Jn 3:3

El juicio de Dios nos lleva a evaluar las cosas que hacemos, sabiendo que Dios medirá cada una de ellas. Pero la pureza no es una penitencia para aquellos que le aman, sino que se convierte en uno de nuestros mayores Deleites.

Nuestra sentencia el día del juicio estará determinada por la obra de Cristo. La fe en el salvador es el único camino para ser libres de condenación. No podemos cambiar esto con nuestros propios esfuerzos.

El hombre sin Cristo puede pensar que es libre, pero no tiene conciencia de la verdadera libertad. Esta tiene dos direcciones. Muchos la interpretan como la capacidad de hacer lo que queremos, pero ignoran que también consiste en tener la capacidad de no hacer lo que no queremos. Es este punto en que Jesús aclaro a sus oyentes en Juan 8:34. La libertad del creyente es uno de nuestros más preciados tesoros. Cuando tenemos tal libertad, somos libres para agradar a Dios y esto nos provoca el más indecible deleite.

Es entonces que entendemos que nuestro placer, nuestro disfrute y nuestra felicidad no son a costa de nuestra relación con Dios sino la expresión de ella.

MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA

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