“… ¡Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa! Y probadme luego en esto, dice YHVH Sebaot, si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Os alejaré al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra ni os hará estéril la vid en el campo, dice YHVH Sebaot…” Malaquías 3:10-11
Por mucho tiempo estos versos se han leído y predicado equivocadamente, a veces he escuchado la exposición de esta porción llamando al incremento de los diezmos y las entradas económicas en la iglesia. Si bien es cierto que el contexto es que el pueblo no estaba dando su diezmo del cual vivían los levitas y otros daban de lo peor que tenían, obligando así al sacerdocio a trabajar para buscar su sustento despreocupándose de las cosas de Dios; lo que realmente subyace es la tensión entre Dios y un pueblo que no confía en su Providencia para cubrir las necesidades descuidando la verdadera adoración.
El problema principal no es que las langostas estuvieran devorando las cosechas, o la posible falta de alimento, el inconveniente primordial es la mente del pueblo puesta en cosas terrenales, en las cosas de los hombres y no en las de Dios, priorizando el interés por lo material y olvidando lo espiritual. Por esto es que el contexto está rodeado de hermosas profecías de aquel que preparará el camino de salvación (Juan el bautista) y una breve descripción del futuro de redención en el cap. 4.
Lo importante aquí, dice Jehová de los Ejércitos, es que yo os garantizo el advenimiento del Mesías prometido. Ustedes confíen y sirvan como debe ser.
Entonces… ¿Son aquí los diezmos el asunto de preocupación? ¡De ninguna manera! La salvación no se muestra en una mejor vida material ahora, sino en una “adoración en espíritu y en verdad”. Cuando la confianza en Dios y su obra prevalecen en nuestra vida podemos vivir gozosos ante cualquier situación. Pablo dijo: “…he aprendido a contentarme en la escases y en la abundancia… Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.”
El meollo de nuestra vida es aprender a contentarnos en Cristo, solo en Cristo, y que nuestro fundamento no dependa de cosas terrenales pues cuando falten, nuestra vida se vendrá abajo. Entonces:
¿Cuál es el verdadero significado del verso 10?
Dios dice: ¡Denme la prioridad en sus vidas!…!Adórenme correctamente! Y…
(Cap. 4:2-3)
…2 para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldréis y saltaréis como terneros del establo.
3 Y hollaréis a los impíos, pues ellos serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies el día en que yo actúe—dice el Señor de los Ejércitos.
¡¡¡CRISTO VINO… ÉL ES LA BENDICIÓN QUE SOBREABUNDA!!!
¡¡¡CRISTO VIENE… VIVE CONFORME A ESA REALIDAD!!!
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA












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