¨…El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento…¨ 2 Pedro 3:9
Amados hermanos, hoy quiero instarles a aplicar nuestras pequeñas o grandes dotes de Teólogos y juntos podamos analizar el texto que hoy nos ocupa. Sin lugar a dudas, este ha sido un texto que durante la historia ha desencadenados cientos de debates y polémicas. El !meollo del asunto¡, el hecho de que Pedro expone literalmente que:
Dios no quiere que ningún hombre perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
La encrucijada yace en que, si aceptamos literalmente lo que Pedro expresa en este verso, tendríamos entonces que violar cientos de textos que están en oposición a esta postura teológica, ¨ la elección condicional ¨. Sin embargo, algo que encontramos bien claro en las Escrituras, es que Dios NO debe, ni está obligado a salvar a nadie, pues como la propia Biblia lo enseña, todos estamos destituidos de la gloria de Dios por nuestro pecado. Por lo que el hombre natural tiene la ira de Dios puesta sobre su cabeza, y merece el infierno. Si reclamamos por Justicia, Dios nos enviaría al infierno, pues ningún hombre merece ser salvo.
Entonces es Dios quién decide: a quién quiere salvar, y esto lo hace de forma ¨ Incondicional ¨
Ejplo: “…pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama…” Rom9:11
A su vez, Juan 17:9 dice: ¨…Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son…¨. El propio Juan expresa: ¨…Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida…¨ 5:21
Debemos observar detenidamente en el pasaje que analizamos, ¿Quiénes eran los que tenían por tardías las promesas de Dios? ¨…en los postreros días vendrán burladores…¨ v3. Más adelante en el verso 5 expresa: ¨…Estos ignoran voluntariamente…¨ las cosas hechas por Dios con su pueblo escogido a través de la historia.
Pedro aclara que: ¨…El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza…¨
Los que tenían esa opinión eran: los burladores, impíos, los que ignoraban de manera voluntaria el plan de Dios. Prosigue Pedro diciendo… (sino que) es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedamos al arrepentimiento. Las anteriores dos palabras encerradas entre paréntesis le otorgan un giro de 180 grados a la exposición del apóstol. Ser pacientes para con nosotros implica, ser pacientes con los que pertenecía al mismo grupo de Pedro (creyentes) ,aun cuando seguían muertos espiritualmente y sin parte del número visible de creyentes. Dios es paciente con los suyos, no queriendo que ninguno de los suyos perezca, porque todavía existen almas por abrazar el evangelio y arrepentirse. Dios es paciente con el propósito de completar el número de los escogidos antes de la fundación del mundo. Todos los escogidos procederán al arrepentimiento en su justa hora y momento, por eso Dios es paciente.
Este pasaje ratifica la enseñanza de Jesús cuando dijo: ¨…y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre…¨ Juan 10:28-29
Sin dudas, el Padre ha otorgado un número de ovejas bajo la custodia de Jesús y, aun cuando no se ha cumplido el tiempo de que crean el Evangelio, pues, si han sido contadas como rebaño desde antes de la fundación del mundo, es obvio que Dios mismo no violará su propio plan.
Hoy resulta placentero sabernos dentro del pueblo de Dios, pero nunca olvidemos que ayer fuimos los burladores, los ignorantes e impíos que dábamos por disfuncionales las promesas de Dios, ignorando que en el futuro seríamos parte de ellas.
Es triste entender, cómo la ¨elección condicional ¨ pretende destronar al autor y consumador de nuestra fe, para engrandecer la decisión humana, cuando la propia escritura nos muestra a un misericordioso Dios que, solo por su entrañable amor y gracia, espera paciente por contemplar intacto e invariable el número de sus amados hijos.
Cuán grande es el amor de Dios que, aun gloriándonos en contrariar y desacreditar la majestuosa obra de nuestro propio Redentor, el Incorruptible habitó en nuestra corrupción, confrontó nuestra humana ignorancia e influenció los insubordinados corazones de los burladores sin resentimientos por nuestras más sucias ofensas.
Hoy más que nunca prediquemos las buenas nuevas de Jesús, quizá tu barrio, hogar, trabajo o escuela estén plagadas de ¨ infames burladores y aparentes impíos ¨, por los cuales Dios continua siendo paciente, ya que son suyos y les conoce desde el principio de los tiempos.
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA












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