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En manos de su misericordia!!!

“…Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres…” 2 Sm 24.14

Cuando leemos la historia de David, no quisiéramos encontrarnos con estas escenas. Preferiríamos encontrar siempre  a un hombre valiente, recto y fiel. Estamos condicionados por nuestra naturaleza caída a buscar  modelos “perfectos”, que representen lo que todos anhelamos ser. Aquello que nunca hemos podido alcanzar. A través de estos llegamos a creer que nuestra incapacidad puede ser superada con nuestros esfuerzos. Los libros de historia, en su mayoría harán énfasis en las virtudes de sus personajes y omitirán los detalles oscuros de sus historias. Nos pintarán el cuadro que deseamos ver. Pero no así la Palabra de Dios. Porque no se centra en traernos lo que buscamos sino en mostrarnos nuestro verdadero problema y presentarnos la única solución posible. Una vez más el  rey pecaba. Su historia había estado llena de gloria. Su valentía y determinación nos impactan cada vez que leemos los libros de Samuel. Pero no es su historia, es la historia del Dios de Israel obrando a través de hombres. Hombres valientes, esforzados, dispuestos a poner sus vidas por la causa de Jehová, pero pecadores. Sujetos también a toda debilidad humana. ¡Esa es la verdadera historia!

David había censado al pueblo sin la orden de Jehová. Según el pasaje Jehová había incitado a David para que hiciera esto, pero en la narración paralela del libro de crónicas se nos da otro elemento acerca del hecho:
“…Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel…” 1 Cr 21:1

Joab recibió la orden de levantar el censo e inmediatamente quedó perplejo. No entendía por qué David quería hacerlo. Sentía que algo andaba mal.
Hacer un censo no era en sí mismo un pecado. Parece que el problema estaba en el móvil. En el contexto se aprecia que era un censo militar. Es probable que en esta época de su vida el monarca confiara en su poderío militar y en forma presuntuosa comenzara a confiar en él en vez de en Jehová. Depositar su confianza en el hombre sería una equivocación fatal.
Cualquiera que haya sido la naturaleza de su pecado, las consecuencias fueron inmediatas. El propio rey se percató de su desatino y sabiendo que habría implicaciones se dirigió a Dios en busca de una salida:
“…He pecado grandemente al haber cometido el censo. Señor, te ruego que perdones mi culpa por haber cometido esta tontería…” 2 Sm 24.10 (NTV)                  

  Sí, habría salida. De hecho Dios le propone que escoja entre tres opciones para enfrentar las consecuencias: tres años de hambre en toda la tierra, o tres meses de huir de sus enemigos, o tres días de una terrible plaga por todo el país. ¿Qué elegir?                                                            

  La respuesta de David es lo más alentador que podemos encontrar en esta historia: “…Mejor que caigamos nosotros en las manos del Señor, porque su misericordia es grande…” 2 Sm 24.14.                                                

  ¡Su misericordia! Esta es la clave de toda nuestra historia. Fue la clave en la vida de David. Es la única esperanza para cualquier ser humano. Nuestros mejores esfuerzos serán siempre deformados por el efecto del pecado que aun mora en nosotros. Aun cuando nos proponemos servirle de todo corazón, la flaqueza de nuestra carne estará exponiéndonos constantemente. No basta con ser sinceros y dedicados. Necesitamos algo más.                

   La palabra de Dios nos enseña el verdadero fundamento de nuestra confianza. En 2 Timoteo 2:13 tenemos esta respuesta: “…Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo…”                              

 Nuestra fidelidad es importante. Para eso fuimos llamados. Pero cuando aparezca nuestro feo rostro a causa de nuestro pecado, nos daremos cuenta de que nuestro esfuerzo no es suficiente ¿Qué hacer?  ¡Corramos al trono de la gracia! A su presencia ¡porque en su presencia siempre habrá misericordia!

MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA

 

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