“…Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo…”
Joel 2:32
Muchas personas son celosas de su nombre. Hacen todo lo posible para engrandecerlo. Otras desean que su nombre sea mencionado. Un político famoso dijo: no me importa que hablen bien o mal de mí, lo que necesito es que mi nombre sea mencionado. Algunos nombres causan gozo cuando los mencionamos, porque amamos a esa persona. Otros nos causan temor, desazón, celos, rencor, indiferencia, etc. Toda la gama de nuestras emociones pueden desatarse con la simple mención de nombres, porque estos identifican a las personas. En la cultura del Oriente, sobre todo en los tiempos bíblicos, el nombre decía algo de la persona que lo llevaba. En muchas ocasiones el nombre transmitía un mensaje.
Pero hay un nombre que cuando fue proclamado, era el Nombre por sobre todos los demás. YHWH. No importa como sea traducido. Este es el Nombre en el cual dice el profeta que todo el que lo invoque tendrá salvación. Escribiendo a la iglesia de Roma el apóstol Pablo cita esta promesa de Joel aplicándola a Jesús (Rom. 10:13) Lo que significa que ahora el que evoque el nombre de Jesús será salvo, porque él es YHWH. Si aún no ha invocado este nombre para ser salvo hazlo ahora, mientras pueda ser hallado.
Para los que ya son salvos ¿Qué sientes al oír o mencionar el nombre de Jesús? Ciertamente este es el “Nombre sobre todo otro nombre” (Fil. 2:9). Es un nombre precioso y sublime que trae a nuestra mente el supremo sacrificio de la cruz, que nos hace evocar la gracia y el amor del Padre demostrado en la entrega de su unigénito. Es el nombre que invocamos para rendirle gloria y alabanza porque es digno de todo honor y toda gloria. Es el Nombre que debemos proclamar al mundo perdido como la única esperanza de salvación, “porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hch. 4:12). Es al final de todas las cosas el Nombre ante el cual se “doblará toda rodilla y confesará toda lengua”, (Fil. 2:10-11).
Es el Nombre que el pueblo de Dios adorará y alabará por toda la eternidad. Bendito y santificado sea el Nombre de Jesús.
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA
MI DEVOCIONAL DIARIO












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