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“…Porque yo ya estoy a punto de ser ofrecido en sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe…” 2 Timoteo 4.6-7
El objeto principal de la carta es confirmar a Timoteo, tanto en la fe del Evangelio, como en la pura y constante predicación del mismo. Con todo, estas exhortaciones derivan considerable importancia también por el tiempo en que Pablo las escribió. Él tenía presente la muerte que esperaba sufrir por el testimonio del Evangelio. Pablo y Timoteo tuvieron una relación muy especial, el joven ministro fue su discípulo e hijo en la fe. Ahora Pablo esta al final de su carrera y le escribe a su discípulo como el padre que le deja a su hijo el legado de su última voluntad. Hay cuatro principios muy importantes que sobresalen en el texto que dejan ver, no solo lo que el apóstol quiere de su discípulo sino de lo que ha gobernado y timoneado su propia vida y ministerio.
En primer lugar, Pablo le exhorta a guardar el buen deposito por el Espíritu cap. 1.14. El evangelio a de ser preservado en su estado original, es la noticia que será siempre igual, que tendrá absoluta vigencia y poder salvador. Timoteo fue criado por su madre y abuela en una fe no fingida, autentica, es la fe que descansa en la obra de Dios en Cristo. Debemos tener cuidado para que no perdamos, por nuestra ignorancia y carnalidad, lo que Dios nos ha conferido, o que nos sea quitado por haber sido ingratos, o por haber abusado de ello; porque hay muchos que rechazan la gracia de Dios, y muchos que, después de haberla recibido, se excluyen de ella absolutamente.
En segundo lugar, se le dice que sufra penalidades como un buen soldado cap. 2.3. Con esto quiere decirnos que todos los que sirven a Cristo son soldados, y que su condición como soldados consiste, no en causar males, sino en tener paciencia y obedecer. La condición de la disciplina militar es tal, que tan pronto como un soldado se alista bajo las órdenes de un general, deja su casa y todos sus negocios, y no piensa en otra cosa sino en la guerra; y de igual modo, a fin de que podamos estar completamente dedicados a Cristo, debemos estar libres de todos los enredos de este mundo.
En tercer lugar, persiste en lo que has aprendido cap. 3.14, Pablo comienza el capítulo alertando al joven ministro sobre el carácter de la época en la que se desarrolla su ministerio. Se describe el estilo de vida de los hombres que buscan en el egoísmo, el placer y la hipocresía servirse a si mismos, es una época de grandes conflictos y batallas. Y es allí donde Dios quiere que persistamos, perseveremos, continuemos enfocados en esa fe que hemos aprendido. Pablo no obstante aconseja a Timoteo que permanezca firme. Indiscutiblemente, ésta es la verdadera prueba de la fe, cuando presentamos una resistencia a todos los ataques de Satanás, y no alteramos nuestra carrera a pesar de todos los vientos que soplan, sino que permanecemos firmes en la verdad de Dios.
Y finalmente en cuarto lugar, predica la palabra cap. 4.2. Por estas palabras Pablo
recomienda no sólo ser constante, sino también responsables en comunicar el evangelio de varias formas de manera que podamos llevar el fruto esperado y podamos por su Palabra vencer todas las dificultades y obstáculos.
“Por lo que toca al pueblo, habrá constancia y seriedad cuando los pastores despierten a esos que están dormidos, cuando amonesten a los que se apresuran por caminos torcidos, y cuando corrijan las triviales ocupaciones mundanas de algunos”.
Juan Calvino
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA
MI DEVOCIONAL DIARIO












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