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El diálogo más animado!!!

“…Saliste para salvar a tu pueblo, para salvar a tu ungido. Destrozaste la cabeza de la casa del impío, descubriéndolo de arriba abajo…” (Hab 3:13).

Amados hermanos, en la vida sostenemos muchos diálogos unos más animados e importantes que otros, pero lo cierto es que no podemos prescindir de comunicarnos. En el libro de Habacuc podemos ver una de esas conversaciones que sin lugar a dudas marcan la historia humana. No dudamos en decir esto porque es precisamente una conversación entre el escritor y el creador lo que acontece en el mismo.

En los primeros cuatro versos del capítulo 1, Habacuc formula una queja donde denuncia el pecado que afecta de una u otra forma al pueblo de Dios y se refiere a la aparente victoria de la iniquidad en Israel. La respuesta de Dios no se hace esperar y en los (vv. 5-11) anuncia lo por venir. Curiosamente esta respuesta lejos de tranquilizar a quien se empeña en interceder por el rebaño del Señor, le preocupa aún más, pues la palabra de Dios, dada en esta condición, no parece tener la intención de librarles de su mal proceder. Sino por el contrario les hace responsables de cosechar lo que han atesorado para sí mismos.

Esto hace que nuevamente se dirija una queja que apela a la justicia y rectitud de Dios, pues a él se le torna elevada tarea comprender la paciencia y misericordia del Señor.

De la respuesta dada por el Señor a la segunda queja de Habacuc se puede concluir que Dios no puede ser burlado ni menospreciado en lo que se hace o emprende, pues su propósito es llenar la tierra del conocimiento de su gloria. Una vez que ha reflexionado en estas verdades se dirige al todopoderoso en la más hermosa de las maneras. Lo hace rindiéndose ante él en sujeción y entrega, alabándole por su gloria y poder hechos manifiestos y mostrándose seguro y confiado ya que su protector es el Señor que salió para salvar a su pueblo al tiempo que se ocupa en destruir la casa del impío.

No podemos pretender conocerlo y entenderlo todo, pero seguramente nos percataremos que también a nuestro alrededor existe una amplia gama de pecados y pecadores que increíblemente parecen triunfar sobre el pueblo de Dios. Nos preguntamos entonces ¿qué hacemos con nuestras inquietudes y cuestionamientos¿Será que nos callamos y no nos comunicamos con nuestro Señor? Recordemos que aquel que vive y reina en nuestros corazones siempre llevó todo al Padre en oración. Él nos mueve capacita para comunicarnos con nuestro Padre aun cuando nuestra tendencia natural es a aislarnos cada vez más.

Recordemos que la comunicación es una carretera de dos vías, hablar y escuchar. Transitemos por ella con nuestros sentidos espirituales bien dispuestos, pues los ruidos de la vida agitada y de la distracción de la actualidad pretenden impedirnos que escuchemos las verdades que traen descanso a nuestra alma sedienta del Señor. Sí, tú y yo necesitamos escuchar constantemente que Dios ha sido suficiente para salvar a su ungido, por lo tanto también es suficiente para salvar a su pueblo.

Comunicarte con Dios, el dialogo más animado e importante que podrás tener.

MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA

 

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