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“Cristo, el tema central de las escrituras”

“Cristo, el tema central de las escrituras”

Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Lucas 24:44

Mis amados, yo quisiera empezar la perla de hoy haciendo una pregunta sumamente importante: ¿cuál es el TEMA CENTRAL de las Sagradas Escrituras? Yo creo sinceramente que si fallamos en responder correctamente a esta pregunta habremos errado al blanco. Que ningún verdadero creyente tenga la menor duda que el TEMA CENTRAL de la Biblia es Cristo y sólo Cristo. Toda la revelación de Dios gira en torno a la persona de su Hijo; Cristo es el sol en el universo de las Escrituras. Él es el hilo conector alrededor del cual se desarrolla toda la historia redentiva. El tema central de las Escrituras no es el pueblo de Israel, no es la gran tribulación, no es Abraham, ni David ni ninguno de los profetas; el corazón de la Biblia es la persona, la obra, el mensaje, la muerte, la resurrección y la venida en gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Por eso en la perla de hoy, Él declara: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”; es interesante que Él siguió la misma división que los judíos hacían del AT, a diferencia de nosotros, que colocamos los Salmos antes que los profetas, lo judíos lo hacían a la inversa e incluían a los libros históricos (Jueces, Josué, Rut, Samuel, Reyes, etc.) entre los profetas y los libros poéticos (Job, Proverbios, Eclesiástes, Cantares, etc…) entre los Salmos. Es muy importante destacar que el mismo Señor nos dice que todo el AT hablaba de Él como figura central. Veamos cómo fue revelado Cristo en cada libro del AT:

Génesis : La Simiente de la mujer (Gn 3:15).

Éxodo : El Cordero Pascual (Ex 12:1-14).

Levítico : Nuestro Sumo Sacerdote (Lv 16:1-4).

Números : La Serpiente de bronce levantada en el desierto (Nm 21:5-9).

Deuteronomio: El Profeta que había de venir anunciado por Moisés (Dt 18:15).

Josué : El Varón de la espada desenvainada (Jos 5:13-15).

Jueces : Nuestro Juez y Libertador (Jue 2:16).

Rut : El pariente Redentor (Rt 2:20).

Samuel : El Sacerdote-profeta (1 S 2:35; 1 S 3:20).

Los Reyes: El Hijo de David que se sentaría en su trono (1 R 2:4).

Crónicas : El Rey justo y eterno (1 Cr 14:2).

Esdras : El Reconstructor del templo de nuestras vidas (Esd 1:5).

Nehemías : El gran Restaurador (Neh 2:18)

Ester : El Intercesor de su pueblo (Est 4:16)

Job : El Redentor que se levantaría del polvo (Job 19:25)

Salmos : El Pastor todosuficiente (Sal 23:1).

Proverbios: La Sabiduría de Dios (Pr 8:35).

Eclesiastés: El Predicador que trae el mensaje divino (Ec 1:1).

Cantar de los Cantares: El Amado (Cnt 1:16).

Isaías: El Siervo sufriente (Is 53:1-12).

Jeremías: El Alfarero (Jer 18:1-17).

Lamentaciones: El que gime por su pueblo (Lm 3:1).

Ezequiel: El Hijo de hombre (Ez 2:1).

Daniel : El cuarto Varón en el horno de fuego (Dn 3:25).

Oseas : El Esposo fiel (Os 2:19).

Joel : El que bautiza con Espíritu Santo y fuego (Jl 2:28-32).

Amós : El que levanta el tabernáculo caído de David (Am 9:11).

Abdías : El Poderoso para salvar (Abd 1:17).

Jonás : El Mensajero que anuncia el juicio de Dios (Jon 3:4).

Miqueas: El Señor de Israel (Mi 5:2).

Nahum : El Vengador de su pueblo (Nah 1:2).

Habacuc: Fortaleza en tiempo de angustias (Hab 3:19).

Sofonías: El Sacrificio que Dios ha preparado (Sof 1:7).

Hageo : El Deseado de todas las naciones (Hag 2:7).

Zacarías: El Manantial abierto de la casa de David (Zac 13:1).

Malaquías: El Sol de justicia (Mal 4:2).

Así que, es imposible leer la Biblia sin encontrar a Cristo como su mensaje central. Todo el resto de las Escrituras está subordinado al gran tema y revelación de Dios: Cristo, “porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén”. (Rom 11:36)

— © Reynaldo Perez

Cristianismo Conforme a las Escrituras

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