EvangelioCuba God

Noticias, doctrina y recursos cristianos desde Cuba para el mundo.

¿Construir_desde_cero_o_Renovar_Misericordias?

“…Y le dije: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud…” (Zac 2.2)
“…Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo…” (Zac 2.8)
“…Porque más grande que los cielos es tu misericordia…” (Sal 108.4)
Si preguntásemos a varios constructores qué prefieren hacer: reparar algo dañado o construir algo nuevo recibiríamos casi de forma unánime la misma respuesta ¡Construir algo nuevo!
Cuando reparamos tenemos que asumir deformaciones y procurar corregirlas sin destruir lo que ha quedado en mejores condiciones. Esto suele costar un esfuerzo mucho mayor del que se necesita para edificar desde cero. Es un trabajo mucho más fatigoso. Sin embargo este principio podría ser fatal para nosotros si se aplicase a nuestras vidas. Pensemos un momento en la caída en el Edén. Luego del pecado ¿qué debió suceder? Según nuestras preferencias lo mejor hubiese sido destruir todo y comenzar de nuevo. Luego de nuestra caída lo mejor entonces sería destruirnos y acabar así con el mal.
Esta sería nuestra forma de actuar pero no la de nuestro Dios. El Dios en el que hemos creído es un Dios de justicia de santidad y también de misericordia. Cuando nos creó, había un plan mucho mayor del que nosotros alcanzamos a ver. A pesar de nuestra maldad, ha decidido no dejarnos.
En el texto que acabamos de citar se está anunciando algo que está por suceder.  Algo que no quisiéramos nunca enfrentar. El juicio de Dios está por derramarse. Su ira se hará notar.  El mundo pagará el precio del pecado.
Una vez más es oportunidad para destruir todo y comenzar de nuevo.
Pero no es este su plan. Antes de que esto llegue Jeremías vio un varón que tenía en su mano un cordel de medir. ¿Medir qué? “a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud”
Sí, Dios mide a su pueblo antes de derramar su ira sobre la tierra. ¿Sabes por qué? Porque junto con su ira, siempre vendrá su misericordia.
La misericordia que nos permitió continuar luego del pecado en Edén, la misericordia que le dio a Noé la oportunidad de hacer un arca y salvarse junto a su familia, la misericordia que nos ha permitido conocerle arrepintiéndonos de nuestros pecados y haber sido hechos sus hijos.
Este evento tiene un paralelo en el libro de Apocalipsis (Ap 11) allí también se habla de medir a su pueblo antes de derramar su ira. Su pueblo siempre preservado, guardado ¡Aleluya!
Esta verdad nos infunde confianza. Nuestra esperanza no depende de nuestros logros sino de la gracia de aquel que nos llamó. Tal vez nunca lleguemos a alcanzar la madurez que deberíamos tener, pero sus promesas siguen en pie porque aquel que prometió no cambia.
Tal vez nunca podamos entenderlo a plenitud pero hemos sido puestos para alabanza de la gloria de su gracia. Sabemos que no hay ningún don en nosotros como para merecerlo, pero a Él le ha placido escogernos para que recibamos tan grande bendición.
Alabemos su nombre, porque antes de la destrucción definitiva, Jesús vendrá por nosotros para levantarnos y llevarnos a su presencia.
Estamos medidos, estamos contados, el Dios de todo el universo nos ha dado un nombre y nunca se olvidará de nosotros   ¡Bendito sea su nombre!
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA
MI DEVOCIONAL DIARIO

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.