Es una pregunta que respondida mediante un riguroso estudio de 1 corintios en la Biblia específicamente lo comparto con ustedes:
“1Co 4:4-7 Aunque la conciencia de nada me remuerde, no por eso quedo justificado; mi juez es el Señor. 5 As, pues, no juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor. Él iluminará lo que las tinieblas ocultan y pondrá al descubierto los designios del corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que merece. 6 En atención a vosotros, hermanos, he aplicado estas cosas, como ejemplo, a mi propio caso y al de Apolo, para que de nosotros aprendáis lo de: “No más de lo que está escrito”, a fin de que no os infléis de vanidad, tomando partido por uno y contra otro. 7 Pues, ¿quién te distingue sobre los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido?”
Es lastimoso ver en la comunidad “cristiana” las pautas referentes a las diferentes doctrinas he incluso la presencia del orgullo intelectual por parte de nosotros (me incluyo por si he pecado en ese sentido), no es la esencia de no debatir o no expresar la fe y defender su creencia de la Biblia, sino siendo el problema el objetivo de tal debate; no estamos para resaltar el ego o para creernos superiores a los más jóvenes en la fe solo por el hecho de que conocemos más de la palabra de Dios sino para exhortar a los más débiles a creer y fortalecerse. Estimo que es mi objetivo que nos preparemos mejor, dejando claro que no soy ecuménico pues no creo en una unión doctrinal eficiente u honestamente racional, pero sí creo en el respeto a no presumir de lo que conocemos sino a compartirlo. Podemos debatir sin la necesidad de juzgar los unos a los otros.
Recuerden:
“Romanos 14:13 Por lo tanto, no nos constituyamos ya más en jueces unos de otros; al contrario, lo que habéis de juzgar es, más bien, esto: no poner a vuestro hermano tropiezo o motivo de caída.”
Debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos, somos responsables por aquellos que se apartan por nuestra causa, pero “Santiago 3:18 En fin, los que trabajan por la paz siembran en paz el fruto de la justicia…” No pues, nos dejemos engañar por aquellos que llamándose eruditos de la Palabras es evidente su apostasía. Sabemos que una persona que se aparte del evangelio de Cristo intentará lo posible por desacreditar la inspiración Divina.
Pero una última frase, les entrego para reflexionar…
Somos la sal de la tierra (Mateo 5:13), si perdemos nuestro sabor ¿Cómo lo recuperaremos?





alright
Amigo, desde mi punto de vista creo que la última frase se aleja del texto original, a saber, 1Co 4:4-7.
En cuanto a la frase discrepo totalmente. No es un asunto de descredito a la inspiración divina, ni de apostasía. Es un asunto de razonamiento, de criterio propio y si es el caso que se comparte, no es en busca de adeptos. Es con la intensión de compartir información, la intención fundamental de internet.
UN abrazo…