Cuentan que una vez, Era una habitación tan oscura y silenciosa que se podía oír el dialogo de 4 velas. La primera dijo «Yo soy la Paz» ya muchas de las personas no me mantienen ni luchan por mi, por lo tanto me apagaré; Y sin más se apagó. La segunda dijo «Yo soy el Amor» ya pocas de las personas muestran el correcto sentido de lo que yo soy, tampoco me dan importancia y no tengo las fuerzas para seguir encendida; redujo su luz y se apagó. La tercera vela dijo «Yo soy la Fe» son muchas las ovejas que se alejan de su pastor, pierden su camino confundidas y no se atreven a volver, no tiene sentido que siga dando luz; Suspiró y se apagó. La cuarta vela dijo «Yo soy …» ya no tiene sentido pronunciar lo que soy si: la Paz; ella tan serena y plácida se ha apagado no tengo motivos de seguir encendida;y comenzó a apagarse pero continuó; Si el amor el mayor de todos nosotros, tan hermoso, dedicado y casi invencible, se ha apagado, ¿cómo yo?, que no lo soy, me podría mantener encendida; Ya su luz era muy débil; Y la Fe, la más poderosa, capaz de mover montañas, de cambiar los corazones y purificar el alma se ha apagado, ¿cómo Yo?, que no puedo, trataría de mantener mi luz… En eso entró un niño en la habitación diciendo :¿Cómo es posible? Ustedes debían de estar encendidas hasta el final. La cuarta vela comenzó a apagarse más y más hasta que cuando parecía haberse apagado por completo el niño la miró y dijo ¿Tu también?
Se arrodilló en el suelo y llorando dijo ¡¿Ya todo está perdido?! Entonces la cuarta vela
recuperó su llama y pronunció: si yo me apago quien le testificará a la paz que en el mundo tendreis aflicción, pero confiad, el SEÑOR a vencido al mundo; si yo me apago quien curará las heridas del amor recordándole que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta y alentándole que tal vez Dios quiere que nosotros conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo; Entonces si yo, ahora me apago, quien fortalecerá a mi hermana la Fe asegurándole que aun a ese cordero le queda la oportunidad de volver a las manos de su pastor que las ama y protege porque toda palabra de Dios es limpia; él es escudo para los que en él esperan… ya no llores más niño, no todo está perdido, Yo soy la Esperanza y mientras tenga llama, conmigo podrás encender las otras Velas.











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