Salmo 10:4; 14:1; 53:1
Hay personas que ven el mundo en que vivi
mos y creen que se hizo solo. Esta manera de pensar no es lógica. Sabemos que todo efecto sujeto al tiempo tiene su causa. Este mundo en que vivimos es un efecto, y debe tener su causa. Muy bien se ha dicho que sería más fácil pensar que al arrojar desde un edificio alto miles de notas musicales, pautas, etcétera, y que al caer al suelo se arreglaran ellas solas para formar una sinfonía; y que sería más fácil creer que al arrojar desde un alto edificio miles de letras de cada una de la letras del abecedario, al caer al suelo pudieron solas arreglarse de tal manera que fueran formando sílabas, palabras, frases, oraciones, párrafos, ideas, y que, como resultado final, tuviéramos un drama o una novela escritos.
Esto sería más fácil y no que el mundo se haya hecho solo.
— Leobardo Estrada C











Jabberwocky
En el sentido de la intencionalidad radica el error de todo cristiano a la hora de dar opiniones sobre un mundo resultado del caos y del azar, pues suelen figurarse que todo lo que existe no puede ser otra cosa sino la finalidad de algo previamente deseado, es decir, suelen pensar que como funciona, hubo de haber sido planificado. Y por eso también es que suelen utilizar modelos de probabilidad como los que coloca en su artículo (no sé si suyo después de todo, todos me parecen iguales) cuando la verdad sería más exacto hablar de arrojar miles de notas musicales desde un edificio alto y ya; obténgase el resultado que se obtenga, se obtendrá una sinfonía con una concepción de baja probabilidad, tal vez no agradable al oído, pero ciertamente única y funcional (tal vez no música para usted o para mí, o para millones de seres humanos, pero un sonido en definitiva); de igual manera sería como arrojar miles de copias de cada una de la letras del abecedario desde un alto edificio y ya, pues recuerda que no hubo ninguna intencionalidad en ello como no tiene intencionalidad el azar, su resultado será único y de baja probabilidad sea cual sea, y puede que sea un sinsentido a la hora de leerse, pero ¿Las primeras doce letras no me servirían, digamos, como contraseña? Ahí lo tiene, algo creado por el azar, único, de baja probabilidad de ser creado, y sin embargo, funcional. Una vez alguien me dijo que sería como arrojar números y que como resultado los 11 primeros digitos fuesen su número de carnet de identidad, cometiendo de nuevo el error de intencionalidad, a lo mejor los 11 primeros dígitos sí se corresponden al número de CI de alguien, alguien que quizás ni conozcamos, o los primeros 6 dígitos se corresponden con un número de teléfono, o los primeros 8 con un número de celular, o los primeros 12 con una tarjeta propia o un cupón de recarga, o los últimos 2 con el de la lotería, o los 3 del medio con el de la casa de un amigo, o el penúltimo con el número que le representaba en su aula de la secundaria (número de lista, ya sabe), o el quinto y el sexto con su número de escalafón al terminar el preuniversitario, o el noveno y el décimo con su edad, o el doceavo con la cantidad de parejas sexuales que ha tenido, etc., sea como sea, es algo que bien puede ser funcional o no, la cuestión es recordar que el azar no responde a intencionalidad ninguna. Somos resultados del mero azar, y somos funcionales por mero azar, razón probabilística ínfima, en eso tienen razón, pero ¿y qué?