“Aspiraciones legítimas y la soberanía de Dios”
“Del hombre son las disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua”. Proverbios 16:1
Desear cosas es una aspiración legítima muy humana; pero ver el cumplimiento de esos deseos es ya una prerrogativa divina. Esa es la serena verdad anidada en el texto de hoy: “Del hombre son las disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua”; si no fuera por ese afán inacabado con que Dios ha equipado a los seres humanos de procurar cada vez más, nuevas y mejores cosas, quizás estuviésemos en un escalón más abajo de la distancia que nos separa de los animales.
Pero, ¡qué bueno que Dios nos ha dado esa sana capacidad de ambicionar cosas! Eso no es malo en sí mismo, siempre y cuando esos deseos sean apropiados y lícitos. El corazón del hombre es como un barco cargado de sueños, una fábrica incesante de proyectos, que no son más que otra expresión de nuestro espíritu en busca de la plenitud. Pero, ¡cuidado!, es precisamente en este contexto cuando se hace necesario establecer el adecuado balance entre nuestras íntegras aspiraciones y la soberanía de Dios.
El pensamiento de hoy nos recuerda que, aunque esas genuinas aspiraciones se originan en las fuentes íntimas de nuestros corazones, también sabiamente nos advierte que: “De Jehová es la respuesta de la lengua”; es decir, que transformar nuestros anhelos en realidades concretas sólo es posible mediante el concurso de la gracia de Dios. A veces nos sentimos tan embriagados de nuestros logros personales que olvidamos la exhortación de Dt 8:17-18, “No digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza, sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas”. Pretender que todo aquello que tenemos, lo que somos, o lo que hemos logrado en esta vida debajo del sol se debe exclusivamente a nuestro propio esfuerzo, sin la participación de la gracia de Dios, es una vana pretensión. Siempre es saludable tener presente el consejo divino en Santiago 4:13-15, “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”.
Cuando Michael Jackson murió en junio del 2009, el día anterior estaba ensayando normalmente y preparándose para emprender una gira de 75 presentaciones por varios países, sin embargo, los planes de Dios para con él eran otros totalmente diferentes.
Siempre es sabio poner todos nuestros propósitos en las manos de Dios, sean estos grandes o pequeños, confiando siempre que su poder y sabiduría nos ayudarán a llevarlos a feliz término. De hecho, uno de los medios que Dios usa para cumplir su voluntad para con nosotros es a través de esos deseos legítimos que él mismo va poniendo en nuestros corazones. Nosotros sabemos lo que queremos, pero Dios sabe lo que verdaderamente necesitamos. Es de nosotros, los creyentes, el emprender grandes tareas, pero la materialización de esas iniciativas personales es una respuesta de Él, para que en todo Él sea glorificado en nuestras vidas. Amén
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— © Reynaldo Perez
Cristianismo Conforme a las Escrituras












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