*“Es mi gloria o la de El”*
*Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios*. Juan 12:43
¿Cuál ha sido el gran fracaso del hombre en el cumplimiento del propósito de su existencia terrenal? El hombre ha fallado en reconocer y dar gloria a su Creador. Podemos decir que el hombre ha sido exitoso en muchas disciplinas del saber: en lo científico, en lo artístico, en lo deportivo, en los diferentes aspectos del conocimiento humano, etc., pero el fracaso estrepitoso del hombre ha sido en el plano espiritual. El hombre fue creado por Dios con la intención original de reflejar su gloria, tal y como lo expresa Pablo
en Efesios 1:12, que *“fuimos creados para la alabanza de su gloria”*; pero el hombre se ha ido desligando de ese diseño original, y se encuentra transitando por caminos propios, como una oveja descarriada, obsesionado en ir siempre tras la vanidad ilusoria de una gloria personal, y no la gloria de Dios (Rom 1:21).
Nuestro texto de hoy es como una ventana abierta para que veamos la verdadera motivación que subyace en el corazón del hombre, Cristo nos dice en Juan 12:43 que ellos *“amaban más la gloria de los hombres que la gloriade Dios”. *Y este solo texto, en sí mismo, es un tratado sociológico que explica en mucho, la razón de la progresiva deshumanización que viene experimentando nuestra sociedad posmoderna. Hay una inversión increíble de los valores morales y espirituales, un cambio profundo de las prioridades; el hombre que no tiene a Dios ha abandonado completamente su papel de lo que en verdad *“él debe ser”* para conformarse con un simple *“parecer”.* Para la gran mayoría, la apariencia de cómo nos ve el mundo es más importante a cómo nos ve Dios en realidad y conforme a lo presentado en su
Palabra.
Muchas personas, por unos cuantos pesos más, venden su alma al mejor postor, y son capaces de hacer cualquier cosa con tal de adquirir un poco de fama, de dinero o de éxito empresarial, o simplemente para granjearse en el panorama social un lugar de renombre. Sin importarles que eso implique perder su hogar, su familia, y aun su propia alma; olvidan la sentencia bíblica en la pluma del sabio Salomón en Ec 1:1, *“Vanidad de vanidades, todo es vanidad”.* Toda esta apariencia de cosas, no es más que una feria de vanidades, cargada de luces y sonidos que adormece el alma y que entretiene momentáneamente, pero sólo como una mera ilusión de los sentidos que no satisface ni da respuestas a los verdaderos problemas del alma ni a los asuntos concernientes al pecado que le condena.
Sólo en Dios nuestras almas encuentran reposo y plenitud, como dijo San Agustín de Hipona. Y sólo cuando nos conformemos al diseño original de Dios alcanzaremos el propósito verdadero de nuestra existencia. Reconociéndole en cada paso de nuestra vida y dándole la gloria que sólo pertenece a Él. Es tiempo de dejar de mirarnos a nosotros mismos, buscando la gloria personal y yendo tras el aplauso del hombre, y es tiempo de empezar a dar toda la gloria a Dios, porque todo se lo debemos a Él, aun el aire que respiramos es prestado, porque todo es de Él y para Él; y recordemos las palabras del Señor en Stg 1:17, que *“toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”*, así que, estamos en deuda para con Él; sin embargo, Él no nos debe nada a nosotros. Amén
© Reynaldo Perez
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Cristianismo Conforme a las Escrituras












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