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Un pago asegurado!!!

“…Así que, si me tienes por compañero, acógelo como a mí mismo; y si en algo te perjudicó o te debe, ¡cárgalo a mi cuenta! Yo Pablo lo escribo de mi mano: ¡Yo pagaré! (por no decirte que aun tú mismo te me debes)…”            Filemón 1:17-19

Amados y hermanos, cuan a menudo nos encontramos en situaciones similares a las mostradas en estos versículos. Tal vez hemos sido agraviados, dañados, o hemos tenido grandes pérdidas. Quizá, tal y como Pablo nos encontramos en una situación en la que debemos actuar como embajadores de Cristo. De esta carta podemos extraer

importantes lecciones, pero no pretendo que estas caigan en saco roto.

Estamos llamados  ser fieles a Dios en nuestra vida diaria, pero para esto necesitamos depender de Dios, para que nos ayude a hacer realidad estos principios de afecto fraternal y de reconciliación en nuestras propias relaciones con nuestros hermanos. Necesitamos que Él abra nuestros ojos a la realidad de su señorío y soberanía en nuestras circunstancias.

Es obvio que en aquellos tiempos jamás se esperaría esta clase de actitud hacia un esclavo que había hecho mal a su amo, sino que se le aplicaría un castigo que jamás podría olvidar. Inclusive, se le habría podido matar. Filemón era un cristiano que vivía en Colosas había sido ganado para Cristo a través del ministerio de Pablo.  Onésimo era uno de los esclavos de Filemón que había agraviado a su amo y huido a Roma. Por obra de Dios este esclavo fugitivo conoció a Pablo, el cual le condujo a Cristo. Legalmente Filemón hubiera podido mandar a matar a su esclavo porque había quebrantado la ley, pero Pablo intervino para interceder a favor del nuevo cristiano y salvarle la vida. ¡Qué corazón, el del apóstol, intercediendo por el perdón de Onésimo!

Amados hermanos, todo esto apunta a una historia mayor, donde nosotros agraviamos, quebrantamos la ley de Dios y escapamos de Él. Por tanto, quedamos bajo sentencia de muerte; pero Cristo aparece como el Redentor de los pecadores perdidos. Así como Pablo estaba dispuesto a pagar el precio para salvar la vida del desobediente Onésimo, Cristo pagó el precio en la cruz para redimir a sus hijos descarriados. «Recíbele como a mí mismo», escribió Pablo, recordándonos que nosotros somos «aceptos en el Amado» en Cristo Jesús

Cuando el creyente esté ante el Padre, Cristo dirá: «¡Recíbele como a mí mismo!» ¡Gracias a Dios que su justicia nos ha cubierto!

Mis hermanos; Cristo nos halló como esclavos fugitivos, que habíamos quebrantado la ley, rebeldes, pero nos perdonó y nos identificó consigo mismo. Fue a la cruz y pagó nuestra deuda. Nuestros pecados fueron puestos a la cuenta de Cristo y su justicia fue puesta a nuestra cuenta cuando creímos en Él. ¡Qué gracia maravillosa!. Y ahora reconciliados con Dios, nos ha llamado a ser ministros de reconciliacion.

Sería bueno preguntarnos ¿Cómo afectaron las recomendaciones de Pablo, la vida de Filemón? ¿Cómo deben ser nuestras relaciones personales con otros hoy día? ¿Habrá alguna relación personal con alguien que debe ser transformada a la luz de estas enseñanzas? ¿Qué pasos debes dar para realizarla?

 Amados, Pablo pudiera haber usado su autoridad apostólica y ordenado a Filemón que perdonara y recibiera a Onésimo, pero no hubiera ayudado a Filemón a crecer en la gracia, ya que la ley es una motivación mucho más débil que el amor. Pablo quería que Filemón ampliara su comprensión espiritual. ¿Qué hacer con la ley romana? ¿Qué hacer con el agravio que Onésimo causó? ¿Cómo podría Filemón perdonar si no había restitución? «¡Yo lo pagaré!», promete el apóstol. «Ponlo a mi cuenta». Pablo se había preocupado tanto del bienestar físico como espiritual del esclavo, y hacía lo mismo por Filemón también. Es un ejemplo vivo del amor desinteresado que todo cristiano debe manifestar hacia sus hermanos en Cristo. Ahora bien, mostrar el amor de Dios a otros representa un costo elevadoEs mucho pedir, según los criterios del mundo. Pero es poco pedir, a la luz de cómo Dios ha obrado con nosotros y nos ha recibido por hijos, siendo lo que somos.

Dios, en Cristo ha aceptado a Onésimo y le ha perdonado. ¿Puede Filemón hacer menos? Cuando entendemos la gracia de Dios, el “yo pagé” de Jesús por nosotros; podemos perdonar al que nos ha causado agravio e interceder por otros como ministros de reconciliación. Porque el amor de Dios cautiva nuestros corazones, haciéndonos entender que cualquier deuda que tengamos que pagar, no es comparable con la qupagó Jesús por nosotros. Que el Señor los bendiga es mi deseo

MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA

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