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¿Dictadura_o_servicio?

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Amado, no imites lo malo, sino lo bueno.

                                          3Juan 11

 

La exhortación que aparece en el encabezamiento es el resumen de esta breve carta que el apóstol Juan dirige a un tal Gayo, que con toda probabilidad era discípulo suyo. El apóstol hace un marcado contraste entre Diótrefes y Demetrio. A pesar de la escasa y única referencia que se hace de este Diótrefes en esta carta, es mucho lo que podemos asumir de su persona y liderazgo.

 Primeramente le gustaba tener el primer lugar entre ellos” estos “ellos” era la iglesia. Todos los que anhelan ocupar el primer lugar en la iglesia, no están interesados en servir, sino en ser reconocidos y tenidos en alta estima. Es una tragedia cuando estas personas logran su propósito, por el potencial que tienen para causar daño.

 Segundo, no estaba dispuesto a someterse a los hermanos que Cristo designó para presidir. En este caso nada menos que uno de los doce: el apóstol Juan.

 Tercero, criticaba y calumniaba al apóstol y a los demás hermanos.

 Cuarto, no recibía a los hermanos que andaban errantes predicando el Evangelio; o sea no era hospitalario.

 Quinto, en un ejercicio pleno de dictadura eclesiástica, no permitía que los demás fueran hospitalarios y a los que lo eranlos expulsaba de la iglesia. Por todo esto asumimos que era el pastor de esta triste iglesia del siglo primero. ¡Dios nos libre de semejantes pastores!

Por otro lado tenemos a Demetrio y a Gayo mismo. Estos hermanos “andaban en la verdad”. Lo que significa que eran verdaderos seguidores de Jesucristo, quien es la Verdad, (Juan 14: 6). Este tipo de creyente está buscando siempre la más pequeña oportunidad de ser útil. Su pasión es servir, y el deseo de ocupar el primer lugar está lejos de su mente. Su patrón es Jesús mismo quien cuando quisieron hacerlo rey se escondió y quien declaró públicamente que “había venido a servir y no para ser servido”. Quiera el Señor bendecir a su iglesia con muchos hermanos como estos. Pero lamentablemente son pocos.

Amados hermanos, ustedes como yo, reconocemos esta triste realidad en el día de hoy. Así como ocurría en la iglesia del primer siglo, ocurre hoy. ¿Qué podemos hacer? Sirve  según tus fuerzas y el don que has recibido del Señor Jesús. No mires hacia el lado del banco donde hay algunossentados exigiendo y criticando sin servir en nada. Observa donde puedes ser útil y no donde puedes sentirte mejor. No permitas que ningún dictador eclesiástico te prohíba hacer lo que Cristo te ha dicho que hagas. Que Él sea tu modelo de servicio y conducta; que por amor a la iglesia se entregó por ella para salvarla, y aun ahora la preserva y la sostiene.  No imites lo malo, sino lo bueno.

 

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