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“Nuestro protector”

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Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, Jacob, y Formador tuyo, Israel: “No Temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti. (Isaías 43:1,2)

 

Las personas famosas y los oficiales públicos no son los únicos que están expuestos al peligro. Cada uno de nosotros se enfrenta a la posibilidad de lesiones, enfermedades y muerte. Cuando nosotros los cristianos experimentamos tales cosas en nuestras vidas, es posible que nos preguntemos si el Señor en verdad nos está protegiendo. Lutero dice en la explicación de su Primer Artículo que Dios “me protege de todo peligro y me preserva y libra de todo mal”. Si Dios está de nuestro lado, ¿cómo puede ocurrirnos lo malo? Esta no es una pregunta nueva. La gente de Israel se la hacía frecuentemente.

 

Muchos de los salmos levantan preguntas sobre el cuidado y la preocupación del Señor por su pueblo. ¿Cuál era la respuesta de Dios para Israel? ¿Cuál es su respuesta para nosotros?

 

Las figuras públicas a menudo tienen sus propios guardaespaldas. Los candidatos para la presidencia son protegidos por el servicio secreto. Pero la experiencia nos dice que no hay protección infalible. Si alguien está verdaderamente determinado a herir o hacer daño a otra persona, a veces tendrá éxito a pesar de todos los esfuerzos por protegerla. Las palabras de Isaías en nuestro texto están dirigidas a las personas de Israel que estaban sufriendo en el cautiverio Babilónico. Son palabras del Señor dirigidas a una nación creada, redimida y llamada por él. Son palabras dirigidas a personas que pertenecen totalmente a él.

 

¿Cuál es su promesa? Él no dice que no caminarán por las “aguas” o el “fuego”.

 

El agua y el fuego son símbolos de los peligros que rodean a las personas. El fuego es a menudo utilizado como un símbolo del castigo y la destrucción. El Señor sí permite que los problemas vengan a nosotros. Estamos expuestos a peligros, lesiones, enfermedades y la muerte.

 

No obstante, él nos protege, llevándonos por medio de estos peligros y problemas. Nos acompaña a través de las aguas profundas de las pruebas y tribulaciones mundanas. El Señor dice a sus propios y queridos hijos: “Estaré con ustedes. No se ahogarán en las aguas profundas. No serán quemados por el fuego.”

 

Con el Señor caminando a nuestro lado, llegaremos a la meta de nuestro camino sin daño alguno. Salvador de gracia, consuélame con la seguridad de que estarás conmigo en todos los peligros, problemas y enfermedades. Amén.

 

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 — ©  Reynaldo Perez
 
Cristianismo Conforme a las Escrituras 
            

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