Elige la Verdad
Día 8
Verso: Salmo 23:1
Desafío: Seguiré a Jesús como mi única fuente de verdadera satisfacción y alegría.
«¡Papi! Yo quiero, ¡una ardilla!»
Si has visto la película infantil Charlie y la fábrica de chocolates, sabes exactamente quién dijo eso. Veruca Salt es una heredera egoísta y mimada que se gana un viaje a la fábrica de dulces mágicos de Willy Wonka.
Después de ver en acción a las ardillas entrenadas de Wonka, no puede estar satisfecha con el ridículo número de mascotas que su padre rico le compró.
El padre de la niña no tiene éxito en la compra de uno de los roedores, lo que hace que Veruca grite: «¡Si no me traes una ardilla, buscaré una yo misma!» No hace falta decir que la historia no termina bien. La misma ardilla que persigue se convierte en el medio para su destrucción.
Tal vez, ves una escena así y estás al mismo tiempo entretenido y horrorizado. ¿Cómo puede alguien ser tan impertinente? Pero, en serio . . . todos somos Veruca. Nuestras oraciones bien elaboradas pueden enmascarar fácilmente un corazón que dice: «¡Yo quiero eso! ¡Ahora!» Y cuando Dios dice «no», nuestras acciones a menudo gritan: «Si no me lo das, Señor, lo conseguiré yo mismo». El deseo frustrado. La negativa de Dios. Persecución de ardillas. Destrucción.
Cuando miramos a cualquier otra cosa menos a Jesús para encontrar nuestra satisfacción, siempre nos quedaremos cortos. Nuestros deseos se convierten en nuestra caída. Pero cuando creemos y vivimos la Verdad de que «Dios es suficiente», la satisfacción que da es mejor que una ardilla entrenada en el mejor de los circos. Garantizado.
Reflexiona y responde:
- ¿Cómo respondes cuando Dios dice, «no»?
- ¿Qué «ardillas» estás persiguiendo? ¿Cuál es el final al que te llevan?
- ¿Qué necesitas que Jesús, tu buen Pastor, llene para ti hoy? Clama a Él con un espíritu humilde. Él está escuchando.
Profundiza más:
Tómate un tiempo para ser honesto ante Dios. ¿Por qué son tan atractivas para ti tus «ardillas»? ¿Qué sientes que te estás perdiendo? Habla lo que hay en tu corazón, no importa cuán crudo o doloroso sea, y pídele a Él que satisfaga esas necesidades que hay en ti.
© (Hayley Mullins) Aviva nuestros corazones












Deja una respuesta