“Dios poderoso”
“Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él”. 2 Crónicas 16:9
Qué hermosa declaración es esta que hallamos en la perla de hoy: “Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra para mostrar su poder…”. Dios está buscando corazones anhelantes de Él, de su presencia, de su gracia, de su amor, de su verdad; sin embargo, a veces estamos tan abrumados con los afanes de este siglo, que nos olvidamos de la invitación que Dios nos hace en este día a través de su Palabra.
Cuántas veces nos encontramos luchando con nuestras propias fuerzas, sin darle participación a Él, confiados en que somos autosuficientes, creyendo que nos bastamos a nosotros mismos. Es por eso que nuestras energías con frecuencia se agotan, y nos sentimos en ocasiones tan drenados, consumidos, aturdidos y debilitados que nos encontramos al borde de desfallecer, porque teniendo de nuestra parte a un Dios todopoderoso no compartimos con Él nuestras cargas cotidianas, y porfiamos en llevar todo el peso de nuestra carga sobre nuestros extenuados hombros.
Suponte por un momento que el hombre mas rico del mundo. te ofrece su ayuda para darte una ayudita en todo aquello que necesitas. Caería bien, ¿verdad?, bueno, he aquí uno más grande que cualquier poderoso de la tierra; uno más poderoso que cualquier jeque árabe; uno más solícito que el más generoso filántropo de esta tierra; tenemos de nuestro lado al Dios que hizo los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos con el aliento de su boca; un Dios que siempre tiene los medios, los recursos, el tiempo y la buena disposición para socorrernos en el momento en que más lo necesitemos; ¡probadme en esto!, dice el Señor.
Dios desea, anhela, busca desesperadamente hombres y mujeres que quieran tener comunión íntima y profunda con Él; como dice la perla de hoy, “Él quiere mostrar su poder a favor de los que tiene corazón perfecto para con Él”. Día tras día sus ojos recorren toda la tierra buscando ese corazón anhelante y deseoso para mostrar su gracia y hacer su gran obra. Amado amigo y hermano, ¿no te gustaría voluntariamente acercarte a Dios, para experimentar en este día las caricias de sus tiernas manos por medio de la fe y la oración? Hoy es un buen día para hacerlo, no demores más y sé tú ese corazón anhelante que busca ser tocado por la mano milagrosa del Señor. Amén.
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— © Reynaldo Perez
Cristianismo Conforme a las Escrituras












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