“…Y la chusma que iba en medio de ellos concibió una grande gula. Entonces los hijos de Israel volvieron a llorar a voz en grito, y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Cómo nos acordamos del pescado que en Egipto comíamos de balde, de los pepinos, de los melones, de los puerros, de las cebollas y los ajos! Pero ahora nuestra alma se reseca, pues nada ven nuestros ojos sino este Maná…”
Números 11:4-6 BTX
En el éxodo de Israel grandes lecciones fueron dadas por Dios, una de ellas es el evento de las codornices del cual podemos beber varias verdades el día de hoy. Cuando confiamos en Dios no se hace para comodidades y prosperidad. En la mayoría de los casos las personas que somos alcanzadas por el Espíritu creemos que a partir de ese momento estaremos viviendo una vida “cinco estrellas”; que tendremos la garantía de que nuestros deseos se verán plenamente cubiertos sin importar la procedencia de estos.
Podemos ver en el texto que en medio de la peregrinación una ambición se concibe dentro del pueblo de Dios; es fundamental reconocer la fuente de ella. La traducción que citamos (La Biblia Textual) refiere a la chusma como agente de causa, en la Biblia de las Américas podemos leer el populacho mientras que la Reina Valera cita a la gente extranjera que se mezcló con ellos. En cualquiera de los casos podemos reducir el origen a personas que no pertenecía legítimamente al PUEBLO DE DIOS. No todo Israel era el Israel de Dios, como tampoco lo es hoy; el problema estuvo en que esta porción de falsos hijos propició el desenfoque de los verdaderos, “…concibió una grande gula” dice la Palabra e infectó con ella al resto, despreciaron el maná (alimento divino y tipo de Cristo) el pan del cielo, la providencia celestial por este infame apetito de la “carne”. El anhelo por “…el pescado de Egipto, los pepinos, los melones…etc.” le llevaron a sentir asco y desprecio por el regalo de Dios y se quejaron gritando ¡Quién nos diera a comer carne! ¿Quién sino el Dios de los cielos podía hacer esto? ¿Acaso no tienen memoria de la salida de Egipto? ¿Es que no recuerdas Israel el paso del mar Rojo? ¿Haz olvidado quién es tu sustento y providencia?
Pobre y entenebrecido Israel que deseas la esclavitud de Egipto a cambio de un poco de comida que no sacia, ración que solo harta unas horas, sustento fruto de tu mucho sufrir. Recuerdo a los tristes y ciegos fariseos y judíos que gritan en tiempos de Jesús ¡a César tenemos como rey! despreciando a Cristo el pan del cielo, el verdadero Rey.
La historia termina en que hasta Moisés se queja y duda de Dios. Dios envía codornices, tantas, que cubren un día de camino en redondo y a la altura de la cintura de un hombre, pero estas provocan un mal de muerte en el pueblo llamándoles a reflexión. Hoy me pregunto y te pregunto ¿Quién es el fundamento y la confianza de nuestra providencia? ¿Cuáles los deseos que predominan en nuestras vidas? ¿el YO, o CRISTO?
El menú está servido… ¿Codornices de este mundo o Maná del cielo? …mmm. ¡PIENSA!
Señor, no des más de lo que necesitamos para no olvidarnos de ti, tampoco menos para no blasfemar tu Nombre. En CRISTO. Amén
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA
MI DEVOCIONAL DIARIO












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