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“Cuando lo eterno determinan nuestras decisiones y proceder”

“Cuando lo eterno determinan nuestras decisiones y proceder” 

 

Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.  Gen 13:8

 

“Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Hebreos 10.9-10

 

Mis carísimos hermanos, ¡cuántos sinsabores nos ahorraríamos, si estuviésemos revestidos del espíritu con que Abram trató a su sobrino Lot! Abram era mucho mayor que Lot; él era digno de respeto y consideración por parte de su sobrino, a quien él había decidido traer consigo desde Ur de los caldeos, para que éste no se quedara solo y desamparado en su tierra natal, a raíz de la muerte de su padre Harán (Gen 11:28), hermano de Abram, a quien éste amaba profundamente. Muy a pesar de que Dios le había ordenado: “Sal de tu tierra y tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré” (Gen 12:1), Abram arrastró consigo a su sobrino Lot, quien le acarreó algunos conflictos personales.

 

            Tanto Abram como Lot eran inmensamente ricos; y sus ovejas, vacas y tiendas habían crecido mucho. Y dice la Biblia que hubo contienda entre los pastores del ganado de Lot con los pastores del ganado de Abram (Gen 13:7), sobre qué parte de la tierra de Neguev iban a tomar para establecerse. Y es en ese contexto donde se nos revela el espíritu de mansedumbre y humildad de Abram, y la condescendencia para con su sobrino Lot. La perla de hoy recoge las maravillosas palabras del Padre de la fe en Gen 13:8-9, “Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos”. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda”.

 

            ¡Waoooo! ¡Qué actitud más conciliadora la de Abram!, él estuvo dispuesto a ceder su derecho. Siendo anciano y mayor que Lot, por razones de autoridad y preeminencia le correspondía a él elegir primero, sin embargo, él renunció a su derecho y dejó que su sobrino fuera el primero en escoger. Lot miró el panorama con ojos carnales y ambición terrenal, “Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová,…antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra” (Gen 13:10). No obstante, Abram vio la tierra de Canaán con ojos espirituales, porque no le importaba tanto la exuberancia de la tierra, sino el cumplimiento de la promesa de Dios para con él.

 

            Noten como la visión sobre las cosas espirituales determinan nuestras decisiones, y nuestro proceder. Mientras Lot quiso sacar ventaja sobre su tío, esa actitud carnal luego le llevó a perderlo todo, porque dice la Biblia que Lot fue extendiendo sus tiendas hasta Sodoma, y se estableció allí hasta el día en que cayó fuego del cielo y destruyó la ciudad, quedándose Lot sin nada. En cambio, Abram, esperaba una ciudad, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Heb 11:10), y porque creyó en la promesa divina, tuvo esa concesión hacia su sobrino; evitó toda confrontación y altercado con su hermano Lot, por asuntos que para él eran superficiales, pasajeros y de índole material; Abram tenía sus ojos puestos en el galardón celestial y no en una herencia terrenal. Imitemos al Padre de fe, para que por esa fe, alcancemos nosotros también la promesa. ¡Amén!

Cristianismo Conforme a las Escrituras 

 

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