“…Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis…” Mateo 11:2-4
Amados hermanos, sin lugar a dudas les conduzco hoy a un pasaje bastante trillado y sobradamente conocido, pero no por ello privado de dejarnos un exquisito mensaje de parte de Dios para nuestras vidas. El Juan encarcelado, era el mismo que años anteriores predicaba y bautizaba con agua en las márgenes del Jordán; Juan el Bautista. Imaginen por un instante, cuál pudo haber sido la gran idea preconcebida de Juan con respecto al Cristo al exclamar:
¨…pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.…¨ Juan 3:11 Estas palabras habían marcado el inicio de una etapa que sellaría para la posteridad el transcurso de la historia universal, pero la realidad tocante a la vida de Juan el Bautista y su futuro como vocero del Rey y su reino, distaba mucho respecto al lugar privilegiado que imaginó ocupar por su desempeño, al lado del Altísimo hijo de Dios.
Convencido estoy que, Juan nunca imaginó que sus metas a largo plazo respecto a su ministerio, nunca lo conducirían tan lejos del Mesías y muchísimo menos, en la cárcel. Sus interrogantes, al igual que las nuestras, en ocasiones suelen ser muy racionales o lógicas ¨…si yo trabajé con ahínco y esmero preparando los corazones para la llegada del Poderoso Rey, entonces ¿Qué hago aquí? …¨
Amados, quiero que apreciemos hoy, cómo Jesús sin responder, les guía a encontrar la respuesta a sus interrogantes, llevándolos a tropezar a ellos mismos con la propia evidencia, pues la respuesta estaba basada en hechos y no en razones lógicas. Resulta que el cristianismo no se basa en argumentos, sino en hechos incontestables y, Cristo, Fundador y Esencia del cristianismo daba, mediante hechos y evidencias de Su Misión de parte del Padre.
En otras palabras, les dice que tomen nota de lo que han visto y oído, para que se lo expresen a Juan. Cristo cree que, para un testimonio fiel acerca de Su Vida y Obra, solo es necesario verle y oírle. Entonces he aquí la pregunta con la que quiero retarles hoy: Como seguidor y testigo fiel de la Vida y Obra de nuestro Jesús… ¿Cuáles son las cosas que, con tu vida e iglesia permites que otros vean y oigan acerca de Él? ¿Cuáles son las conclusiones que tus semejantes poseen, de lo que tu iglesia y tu muestran y hablan acerca del Mesías?
Despertemos de la placentera somnolencia en la que el propio Satanás nos ha hecho mermar. ¨…Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria…¨ Isaías 60.1-2
Notemos a un Jesús ¨despierto¨, práctico y accesible, nunca envuelto en grandes programas ni presupuestos para llevar a cabo su cometido. Un Jesús que no concebía el ¨Templo¨ cómo imprescindible para desarrollar su ministerio y, que sin tener a mano todos los recursos idóneos para su labor, no te quepa duda alguna… transformó al mundo con su Vida (hechos palpables) y Su Palabra (lo que oían).
Dejemos de pensar que, por ser cristianos y por demás obreros de Su Obra, merecemos algún tipo de beneficio o privilegio de Su parte. Nuestro mayor beneficio ha sido nacer de nuevo, y todo por el grande privilegio de ser llamados hijos de Dios. No esperes más que, su Gracia y Misericordia diaria para levantarte, vivir, enseñar y si es preciso morir, por aquel que, siendo Dios y movido por amor, no tuvo ni donde recostar su cabeza. Créeme, Dios te ha provisto de muchas más cosas, las cuales Él mismo no poseyó para su Vida y Labor. Centrémonos en vivir más como Él, donde nuestro genuino testimonio y enseñanza sean suficientes, para responder las muchas interrogantes de aquellos que nos rodean.
MINISTERIO CRISTIANO EN CUBA












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