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Cuando los Recursos Escasean, el Amor de Cristo Abunda

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Cuando los Recursos Escasean, el Amor de Cristo Abunda

Testimonio desde Lajas, Cienfuegos: una iglesia pequeña que alimenta con las manos de Jesús

En el silencio devocional del amanecer en Lajas, mientras la brisa caribeña acaricia los campos de Cienfuegos, un grupo de hermanos de la iglesia «Cristo Vive» prepara ollas humeantes no con abundancia de provisiones, sino con la certeza de que «mi Dios suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19).

Sin despensas rebosantes ni presupuestos generosos, han descubierto un secreto eterno: donde terminan los recursos humanos, comienza la fidelidad de Aquel que multiplicó cinco panes para cinco mil.

«Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis»Mateo 25:35

No se trata de una obra social más. Es el cuerpo de Cristo en movimiento. Cada plato de arroz con frijoles, cada trozo de pan compartido con un adulto mayor de manos temblorosas, lleva impreso no el sello de la caridad humana, sino el carácter de Aquel que dijo: «Tuve hambre y me disteis de comer».

En los rostros arrugados por los años y el abandono, los hermanos no ven necesidad solamente; ven el rostro mismo de Cristo esperando ser servido.

Lo que conmueve el alma no es la escasez superada, sino la quietud sagrada con que lo hacen. Sin trompetas ni proclamas, con las manos manchadas de humo y el corazón anclado en la promesa, testimonian que la verdadera provisión no nace de los graneros, sino de la comunión con el Pan de Vida.

Mientras revuelven las ollas, oran. Mientras sirven, adoran. Y en ese acto sencillo, la teología se hace carne: Cristo no solo habló del Reino; alimentó a los hambrientos. Y hoy, en Lajas, sigue haciéndolo a través de sus manos.

«De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos»Mateo 18:3

Esta no es una historia sobre pobreza vencida. Es un llamado suave pero firme a creer en Aquel que transforma lo poco en suficiente cuando se entrega con fe. Porque el milagro no está en cuánto se tiene, sino en a Quién se le entrega lo que se tiene.

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— EvangelioCuba
Proclamando a Cristo, no solo con palabras, sino con manos que sirven

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